domingo, 16 de julio de 2017

¿Y por qué no tirar basura en la calle?

Hace poco me enteré de la existencia de una persona, por decir lo más, que sostiene la idea de que tirar basura en la calle es una conducta si no encomiable, sí perfectamente legítima; justificándose de la siguiente forma: para eso existe el servicio de limpia, que la recojan ellos.

Crestomatía: http://www.panamaamerica.com.pa

Ésta es una muestra clara de la importancia fundamental de la educación (de familia y académica) de las personas. Si acaso ese muchacho hubiera tenido la oportunidad de estudiar la Secundaria o de tener una familia con un poco de urbanidad, hoy no sé expresaría con la ingenuidad y torpeza con la que lo hace.

La existencia de ciertos servicios proporcionados por el Estado sin duda determinan el grado de civilización de un pueblo. ¡Qué grado de avanzada cultura y educación sería aquel país que no necesitara de cárceles ni de un servicio de limpieza de calles porque sus ciudadanos comprenden la idea de Ciudad y entienden que la vía pública no es un basurero! (Sí lo es en la foto de arriba, pero en ese caso no es una ciudad y la mujer que se ve ahí no es una persona; lo que se ve ahí es un nido de animales que defecan donde les place y arrojan sus desperdicios donde sea, sin orden, cómo bestias en quienes no brilla la luz de la razón.)

Crestomatía: http://www.elperiodicoextremadura.com

Ese muchacho, con su justificación bárbara, ni idea tiene que con ella igualmente podría justificar un montón de conductas estúpidas y delincuentes, como el carterista que dijera que así como el servicio de limpia existe para remediar la conducta sucia de la gente que arroja su basura en la vía pública, así existe la seguridad pública y el poder judicial del país para remediar la conducta oprobiosa de los delincuentes como él.

domingo, 9 de julio de 2017

Si Dios es movido por otro...

Hagamos un ejercicio mental y supongamos la existencia de Dios. Bien, ahora veamos a Dios realizar un acto de bondad respecto de una persona que yace en un sufrimiento horrible.

La ingenuidad nos hace pensar que en lo dicho no hay nada extraño, y qué sólo podemos ver ahí un acto normal de la bondad usual de Dios.


Pero más allá de la bondad expuesta, ¿qué implica que Dios ejerza un acto así, o cualquiera otros respecto del hombre? Conlleva la idea de que es un ser que no yace independiente del mundo. Es decir, que su libertad, su voluntad, sus actos permanecen sujetos a la presencia/ausencia del dolor/felicidad humanos. ¿No suena raro esto? Dios es movido por algo que no es él mismo.


Lo que es movido por otro es un sujeto pasivo y muerto que obtiene su movimiento de otra cosa. Eso, evidentemente no puede aplicar a nadie que consideremos infinito, ¿por qué? Porque sí lo infinito fuera movido por otro, estaríamos diciendo que lo que no tiene límites (lo infinito) es limitado por lo que no es él.

Ahora, si bien lo anterior es imposible, sí hay algo perfectamente posible, y esto es que si en verdad existe Dios y es movido por el dolor/felicidad humanos, ese Dios es en el mejor de los casos un ser semi o cuasi-infinito.

domingo, 2 de julio de 2017

Esa tontería de la infidelidad

La literatura sin duda refleja el pensamiento y conducta de la sociedad en que vive el escritor, así que no podemos pensar que una novela de pura ficción es sólo eso, ficción, cuando realmente podemos encontrar mucha realidad en ella. Y si bien la realidad a la que nos referimos no está relacionada con la trama en sí misma, sí lo está en el contexto, en el ambiente, como en el siguiente caso.

Hace tiempo leí Ana Karenina de Tolstoi, y francamente es de sorprender cómo en esa época el matrimonio y la infidelidad tomaban un papel importantísimo en la sociedad rusa decimonónica, y seguramente en toda Europa y para acabar en cualquier lado. Tanto, que Tolstoi hizo que el personaje principal, Ana Karenina, padeciera innumerables fatigas a causa de algo que hoy es, sin duda, una de las cosas más intrascendentes a nivel público con las que nos pudiéramos encontrar: tener un amorío, es decir, fuera del matrimonio.
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Que una mujer descubierta en su infidelidad era algo terrible a los ojos de la opinión pública, lo manifiesta también otro escritor (éste no de ficción sino de pensamiento crítico), llamado Friedrich Engels, que llegó a escribir:
Lo que es para la mujer un crimen de grave consecuencias legales y sociales, se considera muy honroso para el hombre, o a lo sumo como una ligera mancha moral que se lleva con gusto.
Crestomatía: http://static.iris.net.co/fucsia/upload/images/2016/10/31/75050_1.jpg
Pero el mundo gira, y a veces bastante, tanto, que hoy en día la infidelidad en una mujer sigue siendo una fuente de problemas, por supuesto, pero el asunto normalmente no alcanza proporciones tales como para orillar a nadie al precipicio terrible del suicidio. Ana Karenina terminó muerta gracias a la presión pública sobre el tema de su amorío, cosa que no deja de sorprender hoy en pleno siglo XXI, cuando la cosa, al menos vista desde donde yo la veo, no deja de ser una tontería que debería culminar con una separación amistosa y cada parte a seguir buscando lo que necesita..., que la vida está llena de oportunidades.