domingo, 23 de julio de 2017

La gente invisible no tiene nada que envidiar a la gente popular

Hace poco me enteré de la existencia de un video que se volvió viral nada más fue publicado, de tal modo que a las 2 horas de su nacimiento ya tenía no sé cuántos miles o millones de visualizaciones.

Existen infinidad de canales de YouTube, muchos de ellos bastante populares, de esos que atraen masas. Claro está, detrás de todos esos blogs y canales hay personas con medio gramo de cabeza útil, y el resto es justo eso que comparten con sus seguidores, un enorme gusto por lo trivial.

Crestomatía: http://elsabucazo.com/
¿Pero por qué los canales y blogs en cuestión son tan populares? Lo son porque su público objetivo es treméndamente amplio en el mercado. En su mayoría los internautas somos una bola de tontos que expresamos y buscamos en la red lo que mostramos y velamos en la vida real, a saber, bienes sin valor que halagan nuestros sentidos, alejándonos de lo que en principio nos hace hombres: el pensamiento.

En un diálogo platónico cuyo nombre ahora no recuerdo, se encuentra más menos la siguiente idea: mil veces preferible el beneplácito de unos cuantos pensadores, que el aplauso de una multitud de ignorantes. Con esto quiero decir que la fama que han alcanzado los mencionados youtubers y blogs tiene como cimiento la aprobación de una caterva de hombres y mujeres que aplauden y likean a cualquier bufón que les arranca una sonrisa con sus tonterías.
Crestomatía: http://1.bp.blogspot.com/
Los blogs que sí intentan decir algo, expresar algo con un poco de valor, son precisamente esos que son todo menos populares; y es por esto por lo que sus lectores y seguidores, si los tiene, pertenecen a la misma prosapia que el blog que leen, porque cada uno de nosotros ha sido grande a su manera, siempre en proporción a la grandeza del objeto de su amor (1).

Las personas más populares son casi siempre las más tontas de la clase, y lo que tienen de torpes también lo tienen de divertidos y alegres, por eso nos divierten y los buscamos. La televisión, por ejemplo, está llena de tipas y tipos que nos arrancan risas a cada una de las babosadas que dicen.

Crestomatía: http://seventeen.taconeras.net
Si no tuviéramos nosotros necesidad de complacer nuestra vulgaridad, jamás seguiríamos ni veríamos los blogs y videos creados por esa bola mohína de youtuberos y blogueros. Pero si lo hacemos, si degradamos nuestro espíritu al contemplar la obra vulgar de esa gente, no es por otra razón sino porque somos lo mismo que ellos: buscadores de trivialidad.

He aquí la razón de por qué la gente que no es popular, no tiene nada, pero ni un poquito, qué envidiar a la gente que sí lo es y a la cual todo mundo sigue.


1 Kierkegaard, S.

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